ph en agua potable

El pH en agua potable

Índice
  1. Cuál es el nivel seguro y cómo afecta a tu salud el pH en agua potable
  2. El límite exacto: ¿cuál es el pH ideal?
  3. Los peligros de beber agua ácida (pH por debajo de 6.5)
  4. El problema del agua demasiado alcalina (pH por encima de 8.5)
  5. ¿Por qué se descontrolan estos niveles?
  6. Así se corrige el problema antes de que abras el grifo
  7. Dudas frecuentes sobre el pH del agua en casa

Cuál es el nivel seguro y cómo afecta a tu salud el pH en agua potable

Cada vez que abres el grifo para servirte un vaso, das por hecho que esa agua es segura. Te fijas en que sea transparente y en que no tenga mal sabor, pero hay un factor invisible que determina si realmente es apta para el consumo o si, por el contrario, está dañando lentamente tu salud y las tuberías de tu casa.

Hablamos del pH en agua potable.

No hace falta ser químico para entenderlo. El pH es simplemente una escala que va del 0 al 14 y que nos indica si un líquido es ácido o alcalino. El 7 es el punto neutro. Todo lo que esté por debajo es ácido, y lo que esté por encima, alcalino.

Pero, ¿dónde debe estar el agua que bebes a diario para que sea totalmente segura?

El límite exacto: ¿cuál es el pH ideal?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y normativas locales como el Real Decreto 140/2003 en España establecen una franja muy precisa: el nivel de pH en agua potable debe mantenerse siempre entre 6.5 y 8.5.

Cumplir con estos valores no es un capricho. Es la única manera de garantizar que el agua te hidrate sin ponerte en riesgo y sin destrozar la red de suministro.

Pero, ¿qué pasa exactamente cuando el agua se sale de esos límites? Los problemas llegan por dos frentes distintos.

Los peligros de beber agua ácida (pH por debajo de 6.5)

Cuando el nivel baja de 6.5, el agua se vuelve ácida y, por tanto, corrosiva. El mayor peligro aquí no es el agua en sí, sino lo que hace a su paso.

Un agua ácida actúa como un disolvente en las tuberías de la red de distribución y de tu propia casa. Empieza a arrastrar metales pesados como el plomo y el cobre, integrándolos en el agua que luego bebes. Consumir estos metales de forma continuada está ligado a problemas gastrointestinales y trastornos neurológicos, algo especialmente peligroso para niños y personas mayores.

Además, a nivel económico, esta corrosión provoca averías constantes y rebienta los presupuestos de mantenimiento de las infraestructuras.

El problema del agua demasiado alcalina (pH por encima de 8.5)

Podrías pensar que si lo ácido es malo, lo alcalino es mejor. Falso. Si el pH supera el 8.5, te enfrentas a otros problemas igual de serios:

  • Los desinfectantes dejan de funcionar: Para que el cloro o el hipoclorito de sodio eliminen los patógenos del agua, necesitan un pH equilibrado. Si es demasiado alto, pierden eficacia, lo que abre la puerta a que bacterias peligrosas lleguen a tu vaso.
  • Adiós a la presión del agua: El agua con un pH alto suele estar ligada a la dureza. Esto significa que los minerales se van acumulando y solidificando en las tuberías, reduciendo el paso del agua y atascando electrodomésticos.
  • Sabor desagradable: Un pH descontrolado altera el sabor del agua, haciéndola amarga o pesada al tragar.

¿Por qué se descontrolan estos niveles?

El agua hace un viaje muy largo hasta llegar a tu casa, y su acidez puede verse alterada por varios factores naturales y humanos:

  • El tipo de suelo: Si el agua subterránea pasa por suelos ricos en materia orgánica, tiende a volverse más ácida. Si pasa por zonas ricas en carbonatos, se vuelve alcalina.
  • Agricultura: El uso masivo de fertilizantes (especialmente los nitrados) y pesticidas se filtra a los acuíferos, acidificando el agua.
  • Contaminación y clima: La lluvia ácida, provocada por la contaminación atmosférica, baja el pH de ríos y embalses en cuestión de horas. Las fuertes sequías o inundaciones también alteran de golpe la composición del agua.

Así se corrige el problema antes de que abras el grifo

Para que el agua llegue perfecta a tu casa, las plantas potabilizadoras hacen un trabajo constante de equilibrismo.

Hoy en día se utilizan sensores digitales que miden el pH en tiempo real, las 24 horas. Si el sistema detecta que el agua se está volviendo ácida, los profesionales añaden bases (como hidróxido de sodio) para compensar. Si está demasiado alcalina, inyectan ácidos seguros (como ácido clorhídrico) en dosis milimétricas.

Además, se apoyan en sistemas de suavización con resinas de intercambio iónico y tecnologías de filtrado avanzado, como la ósmosis inversa, para asegurar que la calidad sea intachable.

Controlar este parámetro es la barrera principal que protege nuestra salud cada vez que bebemos un simple trago de agua.

Dudas frecuentes sobre el pH del agua en casa

¿Cómo puedo medir yo mismo el pH del agua de mi grifo?

No necesitas montar un laboratorio en la cocina. Si tienes curiosidad o notas algo raro en el agua, puedes comprar unas simples tiras reactivas de papel o un kit de gotas (parecidos a los que se usan para controlar el agua de las piscinas o los acuarios). Son muy baratos y fáciles de usar. Si quieres el número exacto, también venden pequeños medidores digitales por internet que te dan el resultado al instante.

El agua me sabe a metal, ¿tiene algo que ver con esto?

Es muy probable. Si al beber notas un regusto metálico o ligeramente amargo, es una señal de alerta típica de un agua demasiado ácida (con el pH bajo). Como te comentaba antes, esa acidez "rasca" las tuberías y arrastra micropartículas de cobre, hierro o plomo hasta tu vaso. Si te pasa esto a menudo, ponte en contacto con tu compañía de aguas o plantéate instalar un buen sistema de filtrado en la cocina.

He visto que venden "agua alcalina" muy cara, ¿es mejor para la salud?

Últimamente hay mucha moda alrededor de beber agua con un pH de 9 o superior porque, supuestamente, tiene beneficios increíbles. La realidad que defienden los médicos es mucho más aburrida: tu cuerpo no necesita eso para estar sano. El cuerpo humano ya tiene sus propios órganos (como los riñones) que se encargan de regular tu nivel interno de acidez. Beber agua normal, dentro del rango seguro (6.5 a 8.5), es todo lo que necesitas para hidratarte bien.

¿El agua embotellada tiene mejor pH que la del grifo?

No tiene por qué. El agua de la red pública pasa por controles diarios y ajustes milimétricos en las plantas potabilizadoras para asegurar que el pH esté clavado en el nivel óptimo. El agua embotellada es totalmente segura, claro, pero su nivel de acidez dependerá directamente del manantial natural del que se haya extraído. De hecho, algunas aguas minerales muy conocidas tiran un poco hacia el lado ácido de la balanza.

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